domingo, 17 de julio de 2011

Para empezar...

En el camino que recorremos desde la concepción hasta la muerte hay un elemento que siempre está presente: el aprendizaje. Todo aquello que sentimos, ya sea física o emocionalmente, queda almacenado en algún lugar y poco a poco se va creando una red de conexiones que nos posibilita una visión de conjunto, un gran esquema en el que organizamos todo nuestro mundo. De nosotros depende la relevancia que demos a cada elemento, para que siga presente o pase a un segundo o tercer plano, e incluso al olvido (es importante desechar todo lo que no nos sirve, igual que hacemos en el mundo físico con la basura). 

A lo que voy, considero la educación como una misión primordial de todo sujeto. Y no sólo la educación de nuestros hijos, sino la de todos los miembros de la sociedad. No es difícil, basta con predicar con el ejemplo, respetar el ritmo y el espacio vital de cada persona, y compartir, cooperar, colaborar. Los recursos están a nuestro alcance, y pueden ser tan sencillos como este:



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