A partir del s.XIX la educación occidental comenzó a desvincularse de la Iglesia y a evolucionar en muy diversas direcciones. Los fenómenos más influyentes en este proceso fueron el pensamiento ilustrado (confianza en el poder de la razón), los movimientos revolucionarios, principalmente la Revolución francesa (dieron origen al Estado liberal, encargado de garantizar unas condiciones mínimas de libertad y seguridad para todos los ciudadanos, y quedando así limitada su capacidad de intervención en la vida y, por ende, en la educación de los mismos), y la Revolución Industrial (que conllevó sendos procesos de modernización, urbanización, aplicación del principio de división del trabajo...). Todo esto dio lugar a muy diversas situaciones y al surgimiento de nuevos movimientos educativos, nuevos modelos organizativos, nuevos métodos, etc.
Uno de los procesos más interesantes es el del método mutuo o sistema de monitores. Tuvo su origen en las aglomeraciones urbanas de Inglaterra que se crearon a raíz de la industrialización, y es un modelo que responde perfectamente a esa nueva forma de división del trabajo. Consiste en que los alumnos más mayores y avanzados realicen la labor de auxiliar del profesor; de este modo, se hacían grupos de unos diez niños que trabajaban bajo la dirección de un monitor. El sistema tiene un planteamiento sencillo, pero requiere una compleja organización (actividades muy pautadas, reparto de espacios, utilización de materiales...todo muy medido para que la organización no interfiera en el aprendizaje). Otro detalle curioso es que los monitores se organizaban jerárquicamente, cumpliendo diversas funciones (unos se encargaban de una materia concreta, otros del cuidado del material...).
A pesar de su gran éxito inicial, dada su adecuación al momento y su asequibilidad (permitía enseñar a muchos alumnos con pocos maestros, sin apenas incrementar el coste), fue superado en cuestión de décadas por el método simultáneo, el que empleaban las congregaciones religiosas: un maestro imparte la lección a todos a la vez, los alumnos se organizan en grupos homogéneos, se utiliza un manual escolar... a lo que estamos acostumbrados, vaya. En mi opinión el método mutuo perdió la batalla no por ineficacia, ni por obtener peores resultados, sino por una necesidad de control de las masas que de esa manera resultaba inviable.
Considero que debemos tomar conciencia, entre otras cosas, de:
1-la importancia que tiene para el desarrollo la adquisición de responsabilidades (los niños tienen la capacidad de asumir muchas más de las que les asignamos, pero debemos darles la oportunidad de demostrarlo)
2-la satisfacción personal que produce ser capaz de enseñar y educar a otra persona (por mi experiencia, siempre es efectivo y provechoso que un niño más mayor o avanzado le explique algo a otro, o le apoye en el estudio; es un proceso en el que ambos ganan)
3-por lo general, cuanto más pequeño sea el grupo, más propicio será al aprendizaje (menos distracciones, comunicación más directa y personal, apreciación del trabajo de cada uno).